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10 claves para una integración 4.0
América Latina enfrenta nuevos desafíos a la hora de encontrar el mejor camino hacia una mayor integración regional. Las 10 claves surgen del informe regional Algoritmolandia, Inteligencia Artificial para una Integración Predictiva e Inclusiva de América Latina, del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL), perteneciente al sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Un estudio que reúne conocimientos de vanguardia poniendo el foco en una de las tecnologías más disruptivas de la Cuarta Revolución Industrial: la inteligencia artificial (IA).

¿La Inteligencia Artificial es nuevo factor de producción que afianzará las relaciones vigentes con una mayor eficiencia? ¿Permitirá elevar los flujos de comercio, productos, conocimiento e información a nivel global y regional? ¿Cómo debería ser el marco regulatorio del intercambio de datos en una integración 4.0 que nos permita avanzar hacia un mercado regional unificado? Con la participación de 40 expertos internacionales, en Algoritmolandia se indagan a fondo éstos y otros interrogantes cruciales para que la Inteligencia Artificial, guiada por una visión humanista, sea un verdadero apoyo a la integración regional.
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UN NUEVO FACTOR DE PRODUCCIÓN Es necesario invertir en inteligencia artificial dado que es una fuerza productiva que puede elevar el crecimiento económico y potenciar la integración 4.0. La inteligencia artificial es más que una nueva ola de tecnología. Es un híbrido único de capital y trabajo, que crea una fuerza productiva completamente novedosa, capaz de autoaprendizaje. La tasa de crecimiento del PIB de mediano plazo en la región podría pasar de 3% a 4% sólo por la incidencia de la inteligencia artificial. Casi el 50% de ese aumento estaría en condiciones de generarse por un incremento de la productividad, al permitir que los trabajadores centren su labor en tareas donde aportan más valor agregado. Sin embargo, el impacto estimado de la IA en el PIB es hasta 3 o 4 veces menor en América Latina y el Caribe (ALC) que en economías desarrolladas. Esta nueva brecha haría incluso más difícil la convergencia en el desarrollo y da cuenta del riesgo que implica cierto rezago en apuntalar las condiciones necesarias para afianzar la IA y su uso para lograr aumentos de productividad. Este cambio exponencial se presenta en sectores claves para el perfil productivo y exportador de América Latina. El reconocimiento de imágenes se usa en agricultura de precisión para fumigación dirigida donde el rendimiento por hectárea puede subir 30% debido a la IA. En servicios de salud, se utiliza para brindar diagnósticos médicos con tasas de hasta 96% de acierto. En la industria automotriz, se estima que un 37% de los viajes serán realizados por vehículos autónomos en 2030. En el comercio electrónico, se utilizan chatbots que detectan emociones y ofrecen atención al cliente sin costos adicionales.
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TECNO-DIPLOMACIA COMERCIAL Las negociaciones comerciales entre países y la participación estratégica en cadenas globales de valor se pueden dinamizar mediante IA. La IA profundiza las tendencias de los patrones de comercio internacional generando cambios en las cadenas globales de valor, los flujos de comercio e inversión y la relocalización de las tareas codificables. Al mismo tiempo, es un instrumento de gestión de las políticas comerciales que puede constituirse en un potente medio de aceleración. El análisis de enormes flujos de datos de intercambio comercial, posiciones arancelarias, normas técnicas y sanitarias, evaluaciones de impacto, reglas de origen y estimaciones de factibilidad, influyen tanto en la duración de los debates multilaterales como los factores políticos. El uso de aplicaciones de inteligencia artificial puede impulsar negociaciones que requieren el consenso de varios países al volverlas más eficientes: incrementan la capacidad de procesar una gran cantidad de acuerdos comerciales existentes y sugieren senderos compatibles con las negociaciones en curso. Por ejemplo, el análisis automatizado de datos permite rastrear varios años de decisiones, comprender en qué se basan los argumentos de las demás partes y apreciar si tienen aún vigencia. Las negociaciones ganan fluidez al resolver cuestiones objetivas con información documentada en un trackeo inteligente. Prototipos para negociaciones en curso, como la del Mercosur y Canadá, ya se llevan adelante desde Brasil en el proyecto Intelligent Tech & Trade Initiative (ITTI), con soporte de compañías tecnológicas privadas y la Organización Mundial de Comercio (OMC) como escenario de presentación.

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ESCENARIOS DE INTEGRACION PREDICTIVA La IA permite construir escenarios más sofisticados de integración regional a través de un set innovador de herramientas analíticas anticipatorias. El diseño de políticas macroeconómicas estará cada vez menos influenciado por supuestos invisibles y expectativas indefinidas, y dependerá más del comportamiento real de las personas a través de las huellas que dejan en la actividad online. El poder predictivo se acrecienta en la intersección de otras disciplinas científicas, como la computación en nube o las neurociencias. Los modelos de IA otorgan mejoras de hasta 300% en la capacidad predictiva según muestra un ejercicio de eficiencia comparada. Los pronósticos basados en redes neuronales artificiales (RNA) demuestran ser más útiles para establecer conexiones entre variables que pueden dar saltos bruscos. La predicción con esta metodología para el mercado de commodities agrícolas brinda resultados muy superiores a los modelos econométricos tradicionales. En finanzas y mercado de capitales, los algoritmos predicen con 95% de eficacia el perfil de riesgo del inversor. En comercio, la proximidad geográfica entre las distintas variables resulta determinante y el reconocimiento de imágenes y la identificación de patrones tiene un potencial predictivo asombroso.
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UNA OPORTUNIDAD PARA LA CONECTIVIDAD FISICA Una infoestructura cognitiva basada en IA presenta la oportunidad de cerrar la brecha de conectividad física en América Latina. La clásica infraestructura de puertos, autopistas, represas, caminos y logística, resulta esencialmente transformada por la explosión digital. La IA tiene aplicaciones concretas en materia de transporte, donde se puede asignar en tiempo real el espacio portuario a contenedores y se puede optimizar el manejo de inventarios mediante sensores e internet de las cosas. La computación en nube posibilita el acceso al diluvio global de datos que en un 80% no se encuentra estructurado. En energía, puede ahorrarse hasta el 10% del consumo con la aplicación de grillas que adaptan demanda y oferta energética de forma automática. Mediante inteligencia artificial se pueden leer señales de tránsito y marcadores urbanos para optimizar la movilidad en una red de transporte interconectada, con autos eléctricos, autónomos y compartidos. Los mapas de código abierto y los sensores predictivos de la conducta de los peatones y del comportamiento de multitudes permiten ajustar en tiempo real la ruta de un robot para avanzar hacia una “navegación con conciencia social”. Una infoestructura cognitiva fortalece la infraestructura física para crear corredores logísticos inteligentes a partir de un flujo ágil de datos. Información en tiempo real, más universo digital, configuran elementos de la necesaria reinvención de la facilitación del comercio.
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ABORDAR EL RIESGO DE LA AUTOMATIZACIÓN DEL EMPLEO La inteligencia artificial irrumpe en la región en un escenario de riesgo de automatización del empleo del 39%, con desafíos y oportunidades que se necesitan recalibrar con un criterio humanista. Más del 70% de los latinoamericanos, europeos y estadounidenses, considera que la IA y la robótica representan una amenaza para el empleo. Según sean las estimaciones, el riesgo de pérdida de trabajo en cada país como consecuencia de la automatización fluctúa entre el 65 y el 10%, existiendo también predicciones que indican que sólo algunas pocas tareas dentro de cada ocupación serán automatizables por completo. Algoritmolandia presenta una nueva forma de medir el riesgo de automatización del empleo, que tiene en cuenta datos a nivel agregado y permite realizar un seguimiento de este riesgo a lo largo del tiempo. El Indicador Sintético del Riesgo de Automatización pondera diferentes ingredientes vinculados al fenómeno: el nivel educativo, la estructura productiva, la proporción de robots por obrero industrial, la penetración de las TICs y el contenido de software de las exportaciones. Al incluir factores socioeconómicos en un monitoreo dinámico, el promedio de riesgo de automatización del empleo es de 39% para la región, en un rango de 1 a 100, donde 100% es un riesgo máximo. Los países de América Latina se ubican entre mínimos de 36% y máximos de 43%. Este valor es mayor, si el PIB per cápita es menor y la desigualdad del ingreso es mayor. En consecuencia, resulta esencial diseñar políticas públicas para manejar con cuidado la transición tecnológica de trabajadores desplazados hacia nuevos empleos. En este proceso, la participación del sector privado resulta prioritaria: en la actualidad, el 54% de los altos ejecutivos de empresas está invirtiendo en IA y la automatización afectará, en diferente medida, a todos los sectores económicos.
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EL DESAFÍO DE LA CO-BOTIZACIÓN El trabajo colaborativo entre los robots y las personas plantea una creciente demanda de recalificación profesional. La receta de la co-botización para evitar la pérdida de empleo es crear una fuerza laboral con inteligencia aumentada, donde la IA juega un rol clave para elevar los límites de las capacidades tradicionales. En el caso de los ¨trabajadores digitales¨, casi tres cuartos del impacto de la automatización en el empleo se producirán dentro del mismo puesto laboral.

Se espera que en 2030 los trabajadores dediquen dos horas menos por semana a realizar tareas rutinarias automatizables, lo que les permitirá concentrarse en tareas más complejas e interactivas. Así, pasarán el doble de su tiempo resolviendo problemas y le dedicarán un 41% más al pensamiento crítico y al razonamiento. También, utilizarán la comunicación verbal y las habilidades interpersonales un 17% más frecuentemente por semana y necesitarán desarrollar una mentalidad emprendedora más fuerte.

El escenario de convivencia e interrelación laboral entre los trabajadores y la IA no está exento de desafíos para la región. Muchas personas necesitarán reentrenarse, absorber nuevos conocimientos a mitad de su carrera profesional y estar atentos a la creciente importancia de las competencias innovadoras y de aquellas relacionadas con los datos y lo digital. En forma paralela, surgirán nuevas profesiones potenciadas por “la nueva conversación productiva con la IA”, como ya está ocurriendo con los expertos en energías limpias y economía verde, donde el ritmo de creación de empleo es tres veces más rápido que en los rubros tradicionales; los arquitectos y obreros de eco-edificios inteligentes basados en nuevos materiales; los nuevos técnicos autopartistas de la industria de la movilidad que mixtura datos con acero; los diseñadores de arquitectura sintética vertical y bioeconomía; o los trabajadores sociales de la economía del cuidado.

Para favorecer la evolución del mercado laboral se precisa incentivar inversiones públicas y privadas que fortalezcan las capacidades de investigación básica relacionadas con IA y automatización, como robótica, sistemas autónomos y  aprendizaje profundo.

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POTENCIAR LA EXPORTACIÓN DE CONOCIMIENTO La IA aplicada a los servicios globales es una oportunidad para diversificar y agregar valor a las economías de la región. Los mercados de tercerización de procesos de conocimiento y comercio electrónico tienen un valor de US$ 183.000 millones en el mundo, que representa casi el 20% de las exportaciones de América Latina y el Caribe. Para las economías que compiten en los mercados de servicios globales, el desafío es realizar el pasaje desde las tareas codificables (contaduría, asesoría legal y call centers) hacia la exportación de actividades con alto contenido de inteligencia creativa, como la I&D y el desarrollo de software y nuevas tecnologías, sin dejar de aprovechar las oportunidades de agregar servicios a las estructuras productivas locales. Los bots, por ejemplo, son utilizados por numerosas empresas regionales para operaciones comerciales a través de Internet, marketing direccionado para venta en línea y soporte empresarial de clientes en el proceso de venta y posventa. En Chile, una empresa desarrolló un algoritmo que analiza alimentos basados en proteína animal y genera recetas con alternativas veganas de mayor valor nutricional. Una start-up mexicana ofrece servicios de IA para optimizar los inventarios de grandes compañías. En la Argentina, se desarrollan drones que pueden reaccionar ante imprevistos y modelos 3D de plantas de vid para monitorear el cultivo y realizar acciones correctivas en tiempo real.
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LA ANTICIPACIÓN COLECTIVA La articulación de consensos es el arma más eficaz para prevenir y combatir los nuevos riesgos que trae la IA, como el cibercrimen o el uso inapropiado de los algoritmos. Las cajas negras de los algoritmos pueden dar lugar a decisiones sesgadas o a facilitar el acceso a bienes y servicios de mayor calidad. Para evitar lo primero y estimular lo segundo, se necesitan espacios de diálogo multilaterales que garanticen la gobernanza de una IA inclusiva. Más de 12.000 científicos y emprendedores ya han advertido acerca de los riesgos de dejar las decisiones libradas a procesos autónomos sin una adecuada supervisión. Se trata de un tema crucial de máxima prioridad para los principales centros de estudios del mundo, como lo refleja el MIT con la creación de la Liga de la Justicia Algorítmica; el Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, que es la entidad más importante del mundo que nuclea a estos profesionales, y los manifiestos éticos y diversos estudios expresados por la Carta de Copenhague, el Future of Humanity Institute (de la Universidad de Oxford), el Future of Society (de la Universidad de Harvard) y la Carta Abierta Future of Life. Inspirados en parte por modalidades de gobernanza como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, estos pronunciamientos pretenden definir criterios de legislación vinculante y no vinculante (derecho duro y blando) en el uso de la IA. La articulación de consensos es el arma más eficaz para combatir los nuevos riesgos que acompañan a la IA, como los vinculados a la ciberseguridad por parte de piratas informáticos, o el riesgo del uso inapropiado de algoritmos, como ocurre con la tecnología de autos sin conductor cuando se emplea para armamento autónomo. A estos se suman los riesgos de control, sociales, económicos y éticos que urge minimizar. El diluvio de datos de nuestra huella digital debe ordenarse sobre la base de criterios de calidad, confiabilidad, acceso y transparencia.
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REDES NEURONALES PARA EL BIENESTAR La IA también puede promover una distribución más equitativa de los dividendos digitales.

La IA habilita escenarios de “ganador se lleva todo”, en los cuales un pequeño número de superestrellas obtienen grandes beneficios, se exacerban las desigualdades al interior de las economías y aumenta la brecha entre los países: si unas pocas naciones son capaces de desarrollar superestrellas, las demás sufrirán una reducción constante en sus términos de intercambio.

Los algoritmos pueden provocar decisiones sesgadas y replicar comportamientos humanos errados. Una IA para el bienestar social requiere de la asociación público-privada y la transferencia de conocimiento entre la academia, el sector estatal y el mundo empresarial. Para ello, la región deberá trabajar con un espíritu de experimentación y prototipado de políticas estatales, que permita forjar un sector público inteligente y generador de mayor impacto social.

Las herramientas de IA en la región contribuyen a reducir un 40% del costo de apoyo escolar y aumentan en un 25% el acceso a literatura especializada, actuando de apoyo para el profesor y adaptando los contenidos a cada estudiante. Gracias a la innovación con aprendizaje profundo, los profesionales de la salud pueden pasar menos tiempo trabajando en la recopilación de datos y realizando tareas rutinarias para dedicarse más a las consultas del paciente. En los servicios judiciales, la IA aplicada predice, escribe y resuelve un expediente simple en 20 segundos con una tasa de acierto del 96%. La IA, fusionada con interfaces de control cerebral, promete cambios exponenciales en la manera de comunicarnos con los objetos. Premios Nobel destacan el rol de la IA para procesar información en tiempo real y dotar de mayor previsibilidad a las acciones gubernamentales, incluso para optimizar la formulación de políticas basadas en evidencia empírica (evidence-based policy making) con evaluaciones de impacto más precisas. Con este objetivo, el paso inicial es generar estándares para los datos, como ocurre con las historias clínicas electrónicas, o con educación personalizada, que aumenta 15% la tasa de éxito en exámenes. 

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INTELIGENCIA REGIONAL Es clave construir una marca latinoamericana en IA, basada en prioridades estratégicas que capturen ventajas de innovación y permitan diversificar la matriz productiva regional.

Más de 13 países desarrollados y en desarrollo avanzaron en planes para que la IA fortalezca aquellos rubros que consideran clave. Por ejemplo, India lo hizo para la tecnología 5G, China para el sector de Energía y Japón en Salud. España convocó un Consejo de Expertos de la academia y el sector privado para elaborar un Libro Blanco sobre IA y políticas públicas que pone el foco en el turismo, un sector clave de su balanza comercial. En Estados Unidos, la Casa Blanca creó dos comités especiales en IA, uno sobre aprendizaje automático y otro sobre I&D. Estas estrategias establecen planes ambiciosos para invertir en I&D, incentivar la formación de expertos, generar valor y elevar la capacidad exportadora, desarrollar marcos regulatorios apropiados, e incluso para minimizar los efectos negativos sociales y económicos.

La construcción de estrategias nacionales y de una marca latinoamericana de IA implica asumir las debilidades estructurales y definir una propuesta de valorización de la IA que potencie las ventajas comparativas de la región. También es una oportunidad para alinear objetivos y valores relevantes para la difusión de la IA en el contexto latinoamericano para una integración inteligente. Estos desafíos exigen consensos que trascienden las fronteras, en base a modelos inclusivos de gobernanza regional y global que orienten el desarrollo de la IA hacia un beneficio social amplio.

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Revista Integración & Comercio N° 44
Banco Interamericano de Desarrollo
Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL)
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